Un año más.

Hace unos años entendí que esta no es la mejor época para hacer balances pero… es casi inevitable.

En lugar de evaluar las cosas buenas y malas que me sucedieron a lo largo del año decidí que esta vez usaría este espacio para agradecer a la gente que me acompaña a lo largo de la vida.

En tren de agradecer pondría en primer lugar a mi madre, que me dio la posibilidad de vivir en una familia tan disfuncional como maravillosa, si bien no me dedico todo su tiempo, me dio una educación llena de valores y de enseñanzas de vida que aplico cada día.

A mis abuelos, ya ausentes, por la paciencia y el amor; a mi tía por ser mi segunda madre y tratarme como a su propia hija hasta el día de hoy; a mi hermana por darme la oportunidad de reconstruir el vinculo y darme dos sobrinos maravillosos; a Juan por darme una familia propia y a la medida poblada de hijos y por amarme incondicionalmente a pesar de todo.

A mis hijos por hacer que cada día sea un desafío  a Rosario, mi hija del corazón  por enseñarme que un poco de amor puede cambiar una vida.

A mis amigos por su paciencia, sus horas y sus mates.

A mis conocidos, colegas, y compañeros de trabajo por hacer que ame lo que hago cada vez mas.

A todos los que comparten estas palabras por estar del otro lado.

Buen año!

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Y si cinco hijos son demasiados hijos..?

Mientras me mantuve alejada de la maternidad a pleno, ya sea por el trabajo, las ocupaciones diarias o la vagancia propia de quien no quería tener ni un hijo, la pasaba muchísimo mejor.

Dedicarles un par de horas, firmar un cuaderno de comunicados o mantener una breve charla durante la comida para saber como iba todo (obviamente espiaba a diario sus vidas en facebook) y hacer de madre durante el fin de semana seguro no califica para considerarse “la Madre”

Demás esta decir que he pasado años escolares completos sin saber el nombre de las maestras, sin ver sus caras mas que un par de veces, y desconociendo por completo a que división iban… y pasar vergüenza el día que tenia que ir a buscarlos y llegaba la pregunta: de que 4to. me dijo que esta su hija? Chan! y responder livianamente: Ni idea… pero esta en 4to!

Desde hace tres meses que permanezco como madre de tiempo completo. Y déjenme decirles que es un trabajo inhumano. Que vengan y me digan que están cansados por que trabajan ocho horas, viajan dos y no pueden con su cuerpo… Que vengan y me digan que las madres la pasan bien, que tienen todo el tiempo a su disposición y que se quejan porque no tienen nada útil en que ocupar su tiempo… Vengan, anímense!

Ser madre es un trabajo complejo, agotador y permanente. Ser madre no conoce de fines de semana, ni de vacaciones y ni hablar de horarios. Ser madre en el sentido mas amplio de la palabra conlleva mas responsabilidades de las que un ser humano corriente imagina. Y si la maternidad se multiplica por cinco como en mi caso es una tarea titánica que debería estar apoyada por varios asistentes (al menos un par mas de los que tiene un CEO)

A pesar de todo esto las mujeres seguimos complaciendo a nuestros hombres y a nuestras propias necesidades de formar una familia sin siquiera suponer lo que se avecina.

He comenzado a escribir un libro sobre el tema, ya que mis años de madre, multiplicados por la cantidad de hijos que he acumulado a lo largo de los últimos diecinueve años me acredita plenamente para facilitar la tarea de quienes se inician en este camino, quienes transitan la infancia de sus hijos y quienes se enfrentan a la llegada de la adolescencia.

Espero vayan leyendo los adelantos y aportando sugerencias y comentarios ya que mi visión seguramente escandalizara a muchos y hará reír a otros tantos.

Ser madre no es tarea fácil.

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Cientos de por que?

A lo largo de la vida surgen interrogantes que no siempre podemos contestar o contestarnos. Algunas veces encontramos las respuestas, otras veces las buscamos en los lugares equivocados pero pocas son las que nos quedamos sin ellas.

Cuando uno se hace la misma pregunta durante años, tal vez décadas  y la respuesta llega… Que se hace con esa sensación de que es demasiado tarde?

Cuando uno le pone respuesta a una pregunta que se hizo durante tantos años siente que, lo transcurrido desde entonces y vivido hasta ahora, no tiene sentido.

Uno comienza a pensar como podría haber sido la vida vivida diferente, que cosas diferentes le hubieran pasado de haber sabido la respuesta en el momento en que se hizo la pregunta y tantas especulaciones sobre el camino recorrido que seria inviable poder poner todos esos años en perspectiva otra vez.

Muchas veces respondemos con evasivas, fingimos sentimientos, mentimos por no herir al otro, desconociendo el daño que nos hacemos a nosotros mismos y sin medir las consecuencias del daño que causamos a quien pregunta.

La vida no esta escrita, es verdad, y cada día que vivimos escribimos la página de nuestro destino, también es verdad pero… existe un destino? es posible que un pequeño acontecimiento del pasado modifique sustancialmente nuestro presente? Somos conscientes del tremendo desastre que causaríamos modificando algo que ya paso?

Las segundas oportunidades… que efecto causan?

Hay chances de volver todo hasta atrás  De olvidar lo sufrido? De desvanecer lo llorado? De empezar de cero sin reproches? De modificar el miedo a que todo vuelva a suceder?

Hay chances de no causar daño al resto? De lograr que el entorno acepte los cambios? De volver a creer sin importar las experiencias vividas?

Cuando el amor vuelve..? Vuelve? Estuvo guardado? Escondido entre los sentimientos que se crearon para ocultarlo? Vuelve en el mismo punto en el que lo dejamos ir? Es el mismo amor? Es uno renovado? Es diferente? Nos enamoraremos nuevamente de ese amor que dolió tanto? Creeremos en él? Sentiremos que no va a volver a defraudarnos?

El amor, una vez que lo dejamos ir, es capaz de volver? Seremos capaces de volver a abrir el corazón para recibirlo? Tendremos la valentía de correr el riesgo de volver a sufrir? Seremos cobardes y preferiremos no darle chance de volver a lastimarnos?

Cada pregunta tiene una respuesta que sera dada por la vida en su momento. En el amor nada esta escrito y los sentimientos son tan diferentes como diferentes personas hay sobre este mundo. El amor es algo tan maravilloso que ningún  mortal muere sin haberlo probado, al menos una vez.

 

 

 

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La mentira tiene patas cortas…

Querer mentirle a un mentiroso es una tarea titánica, claro… cuando uno sabe a quien tiene enfrente.

En mi nueva etapa de #madrede5 me encuentro sorprendida de la cantidad de mentiras que un chico puede intentar decirle a su”madre” en un solo día. No porque mis hijos propios no lo hayan intentado a lo largo de su vida, sino porque después de muchos años de “educación” aprendieron finalmente que a los padres no se les miente. Primero porque se enteran siempre y segundo porque las consecuencias son inmediatas.

Mi nueva hija miente convincentemente y sin dudarlo. Ha vivido demasiado sin poder confiar demasiado en nadie y sus mentiras son mas un delirio que una forma de maldad. Me imagino que la necesidad de aceptación ha sido en parte formadora de esta característica de su personalidad. No soy psicóloga pero soy madre.

La capacidad de imaginación sobrepasa los limites de la coherencia. Nadie en su sano juicio creería que a los 16 se tiene auto pero sin embargo es una de sus excusas favoritas: “no tengo nafta”

Todos los chicos mienten, algunos mas otros menos, esta en nosotros los padres enseñarles que la mentira no conduce a ningún lado, y que una vez que se bajo por ese tobogán se deberá seguir mintiendo para sostener la mentira original hasta limites insospechados o hasta que ya la memoria no nos permita recordar aquello que se “inventó” originalmente.

La necesidad de mentir para no meterse en un lío también puede ser una forma de autodefensa, y es una de las primeras cosas que estamos trabajando juntos y en familia.

Ahora le duelen las consecuencias, no ir a bailar por mentir debe ser una de las peores cosas que puede pasarle a un adolescente que muere por ir a bailar. No hay formulas infalibles pero la detección de la mentira debe ser enfrentada no sin antes darles la posibilidad de que dejen de hacerlo o que se detengan antes de que la fabula se convierta en una inmensa cuerda que se les va enroscando en el cuello.

Todos los chicos mienten, uno los ca educando desde el ejemplo, desde chiquitos.

Que se hace cuando el chico llega a tus manos cuando ya no hay vuelta atrás en lo aprendido?

Como se revierten años de mentiras dichas?

Cuanto podemos hacer en el tiempo que nos queda antes de que se conviertan en mentirosos crónicos?

Soy una luchadora, y me encantan los desafíos. Seguiré educando hijos propios o ajenos mientras el cuerpo aguante y la paciencia resista. Tranquilos.

 

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De Mates y Amigas

En la vorágine diaria del trabajo, la familia, las obligaciones y la vida, había olvidado el placer del encuentro con amigas.

No hablo de la reunión planificada, ni de la comida organizada un viernes a la noche, ni siquiera del asado del sábado. Hablo del momento menos pensado, del “pase por acá y se me ocurrió que podíamos tomar unos mates”

Hablo de eso que surge de la espontaneidad del momento.

Parece mentira, pero después de doce años de trabajar ininterrumpidamente mientras mis amigas criaban a sus hijos cuidaban de sus casas y participaban de reuniones escolares y otras yerbas de las que yo no tenia ni idea, hoy recree uno de esos momentos.

En mis mas de cuarenta años de vida y con mas de veinte de aportes jubilatorios, poco tiempo he disfrutado de estas reuniones informales, de estos encuentros casuales que terminan en horas de charla amena, graciosa, a veces informativa, a veces chismosa, pero siempre placentera.

Estas reuniones sin mas urgencia que la de volver cuando regresan los chicos del colegio, esa pava de mate que termina siendo seis termos, esa charla que arranca en la familia y pasa por la economía, la política , la vida, los hijos, los amigos, los maridos, transcurre en recuerdos de cosas pasadas, en alegrías presentes, en penas padecidas y las cosas por hacer, que seguramente no se harán esa mañana.

Estos momentos que para ellas, mis amigas, son tan comunes como mis reuniones de trabajo. Estos encuentros que son “uno mas de tantos” que a veces disfrutan a diario, o varias veces a la semana y de los que me prive durante años, son los encuentros que hoy llenan mis mañanas y me hacen feliz.

Gracias Lili, gracias Adriana, por ayudarme a disfrutar de este gran momento. Para ustedes tal vez no signifique demasiado ya que los viven con regularidad, pero para mi es impagable.

Las quiero!

 

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Maldita Adolescencia… o bendita, quien sabe.

La llegada de la adolescencia a cualquier casa supone complicaciones para las que no preparan a ningún padre.

Cuando la adolescencia viene en masa, como en mi casa, la cosa se magnifica.

Tengo cinco hijos de los cuales cuatro, son adolescentes…y se pusieron todos “de novios” en la misma semana, con lo cual la adolescencia se propaga entre mis paredes como las cucarachas en los hospitales de Formosa.

Lo bueno, según cualquier sociólogo, es que podemos estudiar los diferentes casos en un solo ámbito, a saber:

Caso#1

Ella, absolutamente independiente, 95% de amigos del sexo opuesto, liberal, contestataria y leonina. Mala combinación para cualquier joven que pretenda algún grado de exclusividad y menos si no esta preparado psicologicamente para quedarse un viernes esperando un llamado mientras su “novia” baila sobre un parlante en alguna “stream” o “Tokio style”

El, un chico normal, sin tatuajes, perforaciones, piercings, pelo corto y sin tintura de colores. con menos calle que mi hija de 10 años, razón por la cual “ella” le lleva años de luz de distancia.

Una relacion que no puede prosperar.

Caso#2

Ella: alocada, loca, enojosa y sensible a la máxima potencia. Inocente a veces en el cuerpo de una femme fatal. Enamoradiza e idealista.

El: Menor que ella, en la boludez del fútbol, el club y la mama que no lo deja salir si no corto el pasto.

Una relación que no puede prosperar.

Caso#3

Ella: Con mas carreras para su edad que Usain Bolt, tratando de volver a creer en su edad, en el amor, el apoyo y con mas necesidad de cariño y mimos que un gatito del botánico.

El: tierno y comprensivo, tratando de acomodarse a las demandas de su “novia” mientras se distribuye entre el colegio, el trabajo y la familia sin dejar de darle a ella todo lo que pide.

Una relación que no puede prosperar.

Caso#4

El: único hijo varón de madrede#5 bueno lindo y mimado. con mas ganas de escapar de tanta mujer en la casa que de comer dulce de leche

Ella: Tierna wachiturra que quiere expropiarme al nene.

Una relación que no va a prosperar.

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Dicen que estoy mal de la cabeza

Es común que mucha gente no comparta mis pensamientos y mis opiniones. Es común que gran parte de los que me conocen entiendan que es mejor aceptarme antes que intentar entenderme. Es común que a pesar de mis advertencias muchos sigan tratando de entender.

Hace un tiempo surgió en mi vida un desafío al que nunca me hubiera imaginado enfrentar: Adoptar.

Madre de cuatro, todos biológicos, del mismo padre y por parto natural. Aclaro porque ninguna de las tres son muy comunes hoy y mucho menos las tres en el mismo envase.

El primer llamado surgió hace casi una año y medio, desde una Defensoría de Menores en donde una menor aseguraba que yo podía hacerme cargo de tenerla. Susto. Duda. Negación. Indiferencia.

Todos estos sentimientos, en ese orden, me pasaron por la mente y por el cuerpo. Seguramente no sería la única que ante este llamado reaccionaría de esta forma, pero yo reaccioné asi. No Puedo!

Toda la vida cultivé el “Yopuedismo” y esta vez, dije: No Puedo.

Pasó el tiempo, lento para todos, en especial para esta chica que pedía a gritos que la rescataran de la realidad en la que vivía. No se al resto pero, a mi, la indiferencia no me duró demasiado. Comencé a preocuparme, a pensar en mis propios hijos, en sus vidas, en la seguridad que tienen de despertarse cada día en su cama, de tener el desayuno preparado, quien los espere con una pregunta a su regreso del colegio, quien les de un abrazo cuando están tristes y quien les preste la oreja cuando vuelven de bailar o de una fiesta. Pensé y pensé y no pude sacarme de la cabeza lo que significa para los chicos mientras crecen la seguridad y la contención de la familia, la importancia de tener rutinas, horarios, y limites, aunque renieguen de ellos.

Recordé mi propia infancia, mi adolescencia, y volví de a poco a ese momento de Susto, Duda, Negación, e Indiferencia. Recapacité, volví a pensar una y otra vez, y no pude sacarme de la cabeza el futuro.

El futuro es algo que todos proyectamos, sobre todo en nuestros hijos. El futuro es algo que les vamos construyendo en el presente, con cada decisión mínima, y que les afectará para siempre pero que también marcará el camino de sus vidas.

Ellos sabrán caminar porque les enseñamos a hacerlo, y decidirán el camino a tomar con lo aprendido a lo largo de la vida. Ellos sabrán tomar sus decisiones, discutir cuando haga falta y negociar cuando llegue el momento, porque habrán practicado con nosotros durante sus años de formación.

Pasé demasiado tiempo pensando.

Hace un tiempo tome la decisión correcta, me hice cargo, volví a decir yo puedo.

Puedo darle un hogar, puedo darle contención, puedo darle soporte, puedo darle cariño, puedo darle una familia.

Puedo ayudarla a tener un futuro, en el que sea capaz de tomar sus propias decisiones, discutir cuando haga falta y negociar cuando sea necesario.

Puedo darle una familia grande, ruidosa y unida, donde el lema es “Cuando hay, hay para todos y cuando no hay, no hay para nadie”

No puedo darle a ninguno de ellos, ni propios ni ajenos, fortuna o riqueza, pero puedo dejarles como herencia los valores que me transmitieron mis abuelos y mi madre y que me convirtieron en la persona que soy, que se detiene, piensa y no teme decir “Yo Puedo”

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